¿Que tratamiento elijo para el cáncer de próstata?
La noticia cae como un jarro de agua fría, o casi peor, muchas veces nos deja “noqueados”, no sabemos reaccionar.
Muchas veces, la angustia por el resultado de la biopsia, siempre presente los días previos a la visita al médico, da paso a una sensación de vacío total.
¿Me voy a morir de esto?
Lo más probable es que no.
Más de un 90% de los cánceres de próstata se diagnostican en una fase localizada y potencialmente curable.
Si a esto sumamos que, a la edad de diagnóstico, es frecuente que tengamos más de 10 años de vida por delante, se convierte en imprescindible ¡elegir bien el tratamiento del cáncer de próstata!
Debemos ser conscientes de que vamos a vivir muchos años después de ser tratados, por lo que hay que pensar a medio largo plazo, no a corto.
En líneas generales, hay 3 alternativas;
- Vigilancia
- Cirugía
- Terapias ablativas sin cirugía
¿Cuál es mejor tratamiento para el cáncer de próstata?
Pues va a depender de cada caso, y se debe valorar con el urólogo todas las alternativas, pero vamos a intentar agruparlo en varias situaciones.
En primer lugar, la vigilancia podemos dividirla en dos tipos; la vigilancia activa, que consiste en seguir de cerca el tumor sin tratarlo, una opción para gente joven con tumores pequeños y poco agresivos, y la observación, de elección en gente muy mayor cuya esperanza de vida es corta. Esta última opción se basa en el lento crecimiento del cáncer de próstata, que muchas veces no compromete la vida, y consiste en no tratar el tumor salvo que provoque síntomas, en cuyo caso se realizaría un tratamiento únicamente de los síntomas, o tratamiento paliativo.
En segundo lugar, la cirugía, también conocida como prostatectomía.
Si tienes más de 10 años de esperanza de vida, y un buen estado basal de salud, esta sería la opción más recomendable.
Aunque pasar por el quirófano siempre impone mucho respeto, esta cirugía, en manos expertas, suele tener muy buenos resultados.
Si además elegimos un cirujano con experiencia en cirugía robótica o laparoscópica, la experiencia no tiene porqué resultar traumática, permitiendo una incorporación a la vida cotidiana en menos de dos o tres semanas.
El postoperatorio en clínica es de unos 2 días, y no suele cursar con dolor ni gran limitación de movilidad.
Las terapias ablativas pueden ser la radioterapia, la braquiterapia, la crioterapia, etc. Consisten en utilizar una energía para tratar total o parcialmente la próstata.
Aunque también tienen buenos resultados, no van a tener el mismo seguimiento, pues no hemos extraído la próstata, y por lo tanto pueden surgir problemas locales a la larga que a veces condicionan la calidad de vida.
Esta seria una opción adecuada para pacientes con alguna limitación que les impida pasar por quirófano, cómo un problema grave cardiovascular, obesidad mórbida, cirugías previas, o problemas orofaríngeos o pulmonares que dificulten la anestesia, etc.
La terapia focal, que consiste en tratar sólo el tumor, no toda la próstata, es todavía una terapia experimental.
Estos artículos se basan en la evidencia científica disponible y en la experiencia personal del autor, urólogo especializado en cirugía robótica y laparoscópica, con más de 10 años tratando el cáncer de próstata en sus distintos estadios.
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